
Hablemos del matrimonio (Parte 1)
02/03/2026
NGE Perú impulsó la evangelización en el “Café Conferencia” junto a la Sociedad Bíblica Peruana
02/13/20263. El matrimonio es para tener hijos que amen a Dios
Para profundizar en este tema, recomendamos los siguientes libros:
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La crianza de los hijos de Paul David Tripp.
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Childless is Not Less (Sin hijos no es menos) de Vicky Love.
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La vida secreta de un tonto de Andrew Palau.
“¿No los hizo el Señor uno solo con su esposa? En cuerpo y espíritu, ustedes le pertenecen. ¿Y qué es lo que él quiere? Hijos que vivan para Dios a partir de su unión. Por lo tanto, cuiden su corazón y permanezcan leales a la esposa de su juventud” (Malaquías 2:15, NTV).
Desde ese matrimonio, Dios desea hijos que vivan para Él. Echemos un vistazo a lo que el pueblo judío llama el Shemá (escucha):
“¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor. Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Debes comprometerte con todo tu ser a cumplir estos mandamientos que te entrego hoy. Repíteselos a tus hijos una y otra vez. Habla de ellos en tus conversaciones cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes…” (Deuteronomio 6:4-7).
Lo que el Señor le dijo a Samuel respecto a Elí me hace estremecer: “Estoy a punto de hacer algo impactante en Israel… He advertido a Elí que el juicio viene sobre su familia para siempre, porque sus hijos están blasfemando contra Dios y él no los ha disciplinado” (1 Samuel 3:11-13).
Consideremos también lo que dice Pablo: “Padres, no hagan enojar a sus hijos por la forma en que los tratan. Más bien, críenlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor” (Efesios 6:4). “Padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desanimen” (Colosenses 3:21). (En otros artículos trataremos el tema de cómo los padres exasperan a sus hijos y los provocan a ira).
“Disciplina a tus hijos mientras haya esperanza; de lo contrario, arruinarás sus vidas” (Proverbios 19:18). “Quienes no emplean la vara de la disciplina odian a sus hijos. Los que aman a sus hijos se preocupan lo suficiente para disciplinarlos” (Proverbios 13:24).
Algunas reflexiones: Asegúrate de pasar tiempo con tus hijos para que no terminen resintiendo tu ministerio. Nosotros siempre preparábamos a nuestro hijo antes de cada viaje. Además, los hijos absorben la actitud de la madre hacia el trabajo del padre y hacia él en general. Te recomiendo leer dos artículos en el sitio de la NGE titulados: Sola otra vez de Abigail de Mirón y Lejos de la vista, pero no del pensamiento: El cuidado de tu familia de Jaime Mirón.
Uno de los hermanos de mi esposa hizo un comentario interesante: “Uno no ve qué tan buen padre fue hasta que ve cómo resultan ser los nietos”.
4. El matrimonio es para protección sexual
¡Espera, hay más! El matrimonio también sirve para la protección sexual (1 Corintios 7:2-3).
“Pero debido a que hay tanta inmoralidad sexual, cada hombre debe tener su propia esposa, y cada mujer su propio esposo. El esposo debe satisfacer las necesidades sexuales de su esposa, y la esposa debe satisfacer las necesidades de su esposo… No se priven el uno al otro de tener relaciones sexuales, a menos que ambos estén de acuerdo en abstenerse… por un tiempo limitado para entregarse más plenamente a la oración. Después, deben unirse de nuevo para que Satanás no pueda tentarlos por su falta de dominio propio” (1 Corintios 7:2-5).
Los tres primeros propósitos del matrimonio no tienen necesariamente que ver con el pecado. Sin embargo, el cuarto punto existe debido al pecado. La Biblia no dice que la tentación sexual se irá simplemente confiando en Dios. Él ha dado una forma muy práctica de ayudar en la lucha contra la tentación: las relaciones sexuales con el propio cónyuge. Estas deben ser constantes tanto en calidad como en cantidad.
“Bebe el agua de tu propio pozo… ¡Sea bendito tu manantial! ¡Alégrate con la mujer de tu juventud!… que sus pechos te satisfagan siempre y que su amor te cautive todo el tiempo” (Proverbios 5:15-19).
En una ocasión, mientras hablaba en una conferencia de pastores en la selva peruana, recibimos la misma pregunta cinco veces por escrito. Se trataba de una “escuela de profetas” compuesta por tres mujeres y dos hombres. Según ellos, eran tan santificados que podían dormir juntos sin sentir tentación sexual. La Biblia presenta un panorama muy distinto.
Una gran reflexión: No permitas que ninguna otra persona entre en tu vida y ocupe el lugar de tu cónyuge. Esposos, no comiencen a compartir partes íntimas de su vida con otra mujer. Esposas, no permitan que ningún hombre tome el lugar de su marido. No compartan su intimidad emocional con alguien que no sea su pareja.
5. El matrimonio es un pacto
“Ella ha abandonado a su esposo e ignora el pacto que hizo ante Dios” (Proverbios 2:17). “Ustedes preguntan: ‘¿Por qué el Señor no acepta mi adoración?’. ¡Yo les diré por qué! Porque el Señor fue testigo de los votos que tú y tu esposa hicieron cuando eran jóvenes. Pero tú le has sido infiel, a pesar de que ella era tu compañera fiel, la esposa de tus votos matrimoniales” (Malaquías 2:14).
No solemos hablar mucho sobre la importancia de cumplir los votos o pactos, pero en la Biblia descubrimos que:
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Los pactos son para el beneficio de la otra persona.
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Los pactos son promesas incondicionales.
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Los pactos se basan en el amor incondicional (1 Corintios 13).
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Dentro de un pacto, los compromisos son permanentes.
Reflexión: No importa lo que pase en tu matrimonio, tienes una promesa ante Dios. Esta es una relación permanente. Ambos deben entender esto y no actuar como si fuera algo temporal. Romanos 12:18 dice: “Si es posible, en cuanto dependa de ustedes, vivan en paz con todos”. Como decimos en muchas ceremonias: “en las buenas y en las malas”.
6. El matrimonio muestra la relación de Cristo con la Iglesia
“Como dicen las Escrituras: «El hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se convierten en uno solo». Eso es un gran misterio, pero es una ilustración de la manera en que Cristo y la iglesia son uno” (Efesios 5:31-32).
John Piper llama a este pasaje una parábola (una historia sencilla usada para ilustrar una lección moral o espiritual). La unión del hombre y la mujer es un misterio porque oculta una verdad sobre Cristo y su Iglesia.
También es una metáfora: la realidad divina oculta en el matrimonio es que Dios ordenó una unión permanente entre Su Hijo y la Iglesia. El matrimonio humano es la imagen terrenal de este plan divino. Así como Dios quiso que Cristo y la Iglesia fueran un solo cuerpo, quiso que el matrimonio reflejara este patrón: que el esposo y la esposa sean una sola carne.
No es casualidad que el matrimonio humano provea el lenguaje para explicar la relación de Cristo con la Iglesia. El matrimonio humano es la copia, no el original. Geoffrey Bromiley tiene razón al decir: “Así como Dios hizo al hombre a su propia imagen, así hizo el matrimonio terrenal a imagen de su propio matrimonio eterno con su pueblo”.
¿Qué nos dice esto? Que el matrimonio es sumamente sagrado. Un misterio es algo que estaba oculto y ahora ha sido revelado. El misterio es que la Iglesia es una con Cristo, y esa es la imagen del matrimonio.
Resumen final:
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El matrimonio es bueno. Busca formas de demostrarle a tu cónyuge, a tus vecinos y amigos que el matrimonio es una bendición.
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El matrimonio es para el compañerismo. Si no estás abriendo tu corazón a tu cónyuge, es momento de hacerlo. Recuerda que él o ella no puede leer tu mente.
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El matrimonio es para criar hijos piadosos. Inviertan tiempo en sus hijos para que amen al Señor.
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El matrimonio brinda protección sexual. Al no tener relaciones constantes, Pablo advierte que le hacemos el juego al diablo.
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El matrimonio es un pacto. Es un compromiso de por vida.
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El matrimonio nos enseña sobre Cristo y la Iglesia. Reflexionemos en cómo Cristo amó a la Iglesia y pongámoslo en práctica en casa.




