
Evangelismo en tiempos de crisis
05/06/2026
La visita del Director Global de la NGE Palau fortalece la red de evangelistas en Perú
05/18/2026A continuación, recibirá una narración ficticia con un doble objetivo: en primer lugar, el simple hecho de generar placer en la lectura y, luego, guiar a la reflexión.
Quiero ubicarlo en el lugar de un siervo que rinde cuentas de la administración de los bienes de uno de los principales donantes del ministerio de Jesús. Es mi deseo que pueda disfrutar de la lectura de lo que, según imaginé, podría ser una carta a Chuza, esposo de Juana (seguidora y discípula de Jesús) y alto funcionario del gobierno bajo las órdenes de Herodes el Tetrarca.
Quizás este ejercicio reflexivo pueda ayudarnos a repensar cuáles son los parámetros de evaluación, cuánto y cómo se pondera el éxito, y de qué manera los objetivos y logros de nuestros ministerios u organizaciones pueden distorsionar los mandatos que debemos perseguir como hijos de Dios.
Espero su reflexión sobre el tema para enriquecernos juntos. Dios le bendiga.
JuanPi Tabares
Superintendente, Epítropos Real,
Excelentísimo Chuza:
Deseando que su viaje sea lo más placentero posible, me dirijo a usted, mi admirado superior, para presentarle el informe sobre sus bienes y posesiones, tal como nos obliga la costumbre y, sobre todo, mi deber.
La prosperidad de sus campos y estancias es notoria en toda la ciudad. No hay siembras más rentables que las que posee el epítropos Chuza. Es evidente que la benevolencia del Dios al que usted adora, vela por sus intereses y multiplica sus jornadas.
De igual manera, en lo que respecta a la ganadería, cada mes superamos los hitos del anterior. Permítame sumarme al agradecimiento al Dios de mi señor por la bendición que derrama sobre sus bienes.
Sin embargo, debo someter a su consideración un asunto que me preocupa sobremanera. El día de ayer recibí un informe de manos de Judas Iscariote, discípulo y tesorero de Jesús.
Tengo pleno conocimiento del incondicional apoyo económico que su excelencia ofrece a este respetado señor y a su organización. Es innegable la cantidad de milagros y sanidades registrados en sus jornadas; considero que cada denario y siclo donado para tan maravillosa obra ha sido bien invertido.
Hace dos meses, recibí el reporte de una jornada en las afueras de la ciudad donde cinco mil hombres (sin contar mujeres y niños) fueron alimentados mediante la multiplicación de cinco panes y dos peces, los cuales, seguramente, fueron adquiridos con el dinero de nuestras donaciones.
Me honra que formemos parte de esta ofrenda al Dios de mi excelentísimo Chuza.
No obstante, quisiera centrar su atención en los últimos meses. He notado un ligero viraje en las prioridades del Maestro de Galilea. Quizás sea oportuno que usted pueda aconsejarle, ya que ha comenzado a dejar de lado las prácticas milagrosas que impresionan a las multitudes para enfrascarse en discusiones ríspidas en las sinagogas. Esto, a mi entender, resta valor a la imagen pública que se está construyendo.
Sumado a esto, me permito cuestionar el uso actual de los fondos que enviamos. La gota que colmó el vaso fue lo sucedido en Gadara la semana pasada.
Atravesar el mar bajo una tormenta, poniendo en riesgo la integridad del representante número uno de la organización que sostenemos, no fue una decisión prudente. A esto se suma el escaso resultado y las graves consecuencias de haber elegido esa ciudad.
Repito: en otras ocasiones, cinco mil hombres recibieron un milagro; a la semana siguiente, cuatro mil. Miles de personas fueron testigos de la sanidad de un paralítico en un lugar estratégico, de ciegos recobrando la vista y de tantos otros casos de alto impacto.
Pero en Gadara, solo una persona fue sanada; alguien, además, marginado por la sociedad de esa zona. Y, como consecuencia, se perdieron dos mil cerdos. Esto representa una pérdida masiva de capital y producción.
No considero que estos últimos actos del Maestro sean acertados en su intención de establecer un reino, tal como él lo expresa. Recomiendo humildemente que pueda acercarle consejo y guía para corregir el rumbo de su carrera pública.
Sin más que agregar por el momento, quedo a su entera disposición.
Su siervo.





