
Encuentro de oración | Argentina
02/01/2026
Hablemos del matrimonio (Parte 2)
02/10/2026Hace poco vi una entrevista televisiva a uno de los mejores golfistas del mundo. La pregunta fue: “Considerando cuánto viaja el golfista promedio, ¿cómo logra el equilibrio entre el golf y la familia?”. Su respuesta fue: “Uno hace lo mejor que puede”. Después de escuchar su testimonio, le hice la misma pregunta a Ben Crane, un golfista profesional cristiano. Su respuesta fue diferente: “Bueno, compré una casa rodante y me llevo a mi familia conmigo. Mi esposa educa a los niños en casa”. Ben vio el peligro y tomó cartas en el asunto. La verdad es que los golfistas viajan tanto o incluso más que los evangelistas; pero como cristianos, tenemos que hacer algo más que solo “lo mejor que podamos”.
Hace unos años, recibí la llamada de una mujer desesperada. “Mi esposo y yo hemos ido a consejería, llenado cuestionarios y seguido técnicas, pero nada ha ayudado. Desearía que alguien simplemente nos dijera qué estamos haciendo mal para poder corregirlo”. Tal vez, echar un vistazo a lo que Dios quiso que fuera el matrimonio podría ayudar.
Durante años, mi esposa y yo hemos realizado conferencias matrimoniales en América Latina. Sin embargo, en mi interior sentía que faltaba algo en lo que enseñábamos. Llegué a la conclusión de que estábamos empezando demasiado adelante en el camino; necesitábamos retroceder, comenzar desde el principio y definir qué es el matrimonio según la Biblia. Ese es el propósito de este artículo: comenzar con lo que Dios tenía en mente cuando diseñó el matrimonio. Creo que esto formará el fundamento que los matrimonios de hoy necesitan.
¿Qué es el matrimonio?
Así que hagamos la pregunta: según la Biblia, ¿qué es el matrimonio? Antiguamente se conocía al matrimonio como “el fundamento de la sociedad”. Era común escuchar: “Como va la familia, así va la nación”. De hecho, Dios eligió el matrimonio para simbolizar Su relación con la Iglesia, como se ve en Efesios 5.
Yo no crecí en una familia cristiana. Mi padre tenía algo en su pasado que le impedía hablar de Dios o de la iglesia. Mi madre creció en una iglesia sacramental, pero nunca asistía. Cuando llegué a casa siendo adolescente hablando de tener fe en Jesucristo, fue algo nuevo para ellos. ¡De hecho, mis padres pensaron que me había unido a una secta!
Como resultado, no tuve ejemplos bíblicos en el hogar para seguir. Más tarde, cuando fui al seminario, estudiamos teología, doctrina, griego y hebreo, historia de la iglesia y predicación. A diferencia de hoy, había poca enseñanza de las Escrituras respecto a la familia. Cuando mi esposa y yo nos casamos, tuvimos una charla de cinco minutos con el pastor; la consejería prematrimonial era poco común en las iglesias hace 57 años.
Durante los años siguientes, me di cuenta de que lo que necesitaba saber respecto al matrimonio se encontraba en la Biblia. Si observaba con suficiente atención y me adhería a los principios que se encuentran en la palabra de Dios, encontraría lo que necesitaba. Lo siguiente es parte de lo que descubrí:
- El matrimonio es bueno
“Luego Dios el Señor dijo: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada»” (Génesis 2:18).
Todo lo que Dios creó era bueno, excepto que el hombre no tuviera compañía. Según Génesis 2:18, no es bueno que el hombre esté solo. Este primer ser humano disfrutaba de una relación íntima con Dios, pero Dios aún no había terminado. Para que la situación fuera buena, Dios creó a la mujer. Pudo haber creado a un camarada o un compañero de aventuras, pero no lo hizo. La presencia de la mujer hizo que la situación del hombre fuera BUENA. Él creó una esposa. Así que, cuando un hombre y una mujer se casan, ¡es BUENO! El matrimonio es bueno.
Descubrí más versículos:
- “El que halla esposa halla el bien, y alcanza la benevolencia de Jehová” (Proverbios 18:22).
- “¡Sea bendito tu manantial! ¡Alégrate con la mujer de tu juventud!” (Proverbios 5:18).
- “La mujer virtuosa es corona de su marido; mas la mala, como carcoma en sus huesos” (Proverbios 12:4).
- “Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Proverbios 31:10).
- “Goza de la vida con la mujer que amas… pues esta es tu parte en la vida y en el trabajo con que te afanas debajo del sol” (Eclesiastés 9:9). También recomiendo la lectura de Cantar de los Cantares.
Personalmente, no me gustan los chistes que denigran el matrimonio. Detesto las despedidas de soltero que insinúan que ese es el último día de libertad del novio. A los ojos de Dios, el matrimonio es bueno, ¡y en el matrimonio hay libertad!
Una breve reflexión: Tu matrimonio es bueno, ¡Dios lo dijo! Busca formas de reflejar esto en tu vida diaria.
- El matrimonio es para el compañerismo
“Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne” (Génesis 2:24). Pablo cita este pasaje en Efesios 5:31.
El matrimonio son dos personas caminando juntas hacia las mismas metas. Es un compañerismo recíproco donde cada uno tiene responsabilidades. El hombre necesita ayuda y la mujer necesita ser de ayuda. Para cumplir la obra que Dios tiene para la familia, el hombre necesita ayuda, y esa ayuda, ante todo, viene en la forma de su esposa.
Hace unos años, el “referente evangélico” de cierto país se escapó con su secretaria. Recibí una copia de una carta abierta que él envió para explicar sus acciones. En una parte decía: “era lógico que tuviera esta aventura ya que, durante los últimos ocho años, he pasado más tiempo con mi secretaria que con mi esposa”.
Lo que la Biblia ve como compañerismo requiere pasar tiempo juntos, y el matrimonio es compañerismo. Toma nota de lo que dice 1 Corintios 11:9: “Tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón”.
Desde el principio, al hombre y a la mujer se les ha dado una orientación diferente. El hombre suele orientarse a su trabajo; la esposa se orienta a su marido. Él es llamado a trabajar, ¡y necesita ayuda desesperadamente! Es bíblico que el hombre trabaje. El problema nunca es el tiempo que pasa en el trabajo, sino lo que hace con su tiempo cuando está en casa.
Génesis 2:18 explica que Dios hizo una “ayuda idónea” (adecuada para él). El mayor propósito de la mujer —es natural, proviene de Dios— es ser una compañera para su esposo. Pero a menudo, esto simplemente no sucede. ¿Por qué? Un compañero es alguien que te conoce, que conoce tus esperanzas, tus miedos y tus fracasos, pero sigue siendo ese amigo fiel. Para desarrollar este tipo de compañerismo, dos personas tienen que conocerse verdaderamente. Para los hombres, a veces nos resulta difícil abrirnos.
Un esposo y una esposa vinieron a mí para pedir consejo. El último de sus siete hijos acababa de irse del hogar. ¡La esposa estaba devastada! El esposo me pidió que le dijera qué le pasaba a su mujer. El problema era que nunca habían desarrollado una relación cercana como esposos. Él tenía su trabajo y ella tenía a los hijos. Cuando el último hijo se fue de casa, ella cayó en depresión.
El concepto de dejar a padre y madre se repite en Mateo 19:5, Marcos 10:7 y Efesios 5:31. Cuando la Biblia repite algo cuatro veces, demuestra que es de vital importancia y, tal vez, muchos no le están dando la importancia suficiente.
Un par de reflexiones: Dios nos dio a nuestras esposas para ayudarnos en nuestro trabajo, en nuestras vidas, para tomar decisiones sabias, etc. Nunca fue el plan de Dios que el hombre y su esposa vivieran en dos mundos separados. Ella ve las cosas desde una perspectiva diferente y puede ayudar a su esposo a evaluar personas y a pensar bien las cosas. Un hombre sabio aprovechará la intuición de su esposa. Seamos realistas, a veces a los hombres nos cuesta aceptar consejos. Sin embargo, si seguimos rechazando el consejo de nuestra esposa, eventualmente ella dejará de darlo.
He visto algunos ejemplos extravagantes de esposos viviendo en mundos aparte. Un joven vino a mí porque el pastor estaba cortejando a su novia. ¿El matrimonio del pastor? Su esposa pastoreaba una iglesia a tres horas de distancia de donde él estaba. ¡Se veían aproximadamente una vez al mes!
Personalmente, nunca preparo un mensaje sin dejar que mi esposa lo revise cuidadosamente conmigo. Ella es verdaderamente mi ayuda ideal. Hemos visto que el matrimonio es bueno y que es para el compañerismo.
- En tercer lugar…
¡La parte 2 de “Hablemos del matrimonio” estará disponible pronto!




