
La NGE Palau Argentina movilizó a iglesias en Balcarce a través del Punto de Encuentro “Más Vida”
04/13/2026
La NGE Palau Colombia impulsó una movilización evangelística en Funza y Mosquera durante Semana Santa
04/17/2026“No soy evangelista, pero tengo la responsabilidad de evangelizar… y me aterra”.
“El hecho de tener que encontrarme con personas y hablarles de algo de mi fe ya me pone nervioso/a. ¿Cómo puedo vencer esa barrera?”
No creas que eres la única persona a la que le sucede o le sucedió esto. A todos, en un principio, nos aterra hablar de Jesús. Hay varias razones: tememos ser rechazados o que se burlen de nosotros. Tal vez nos autolimitamos pensando que “no sabemos mucho de la Biblia” o que no estamos capacitados para hacerlo.
Pero hoy quiero compartirte algunas estrategias que a mí me han ayudado y que tal vez puedan ser herramientas que también te den valor para compartir tu fe con otros de forma muy natural.
Partamos de la base de que no tenemos que mentirle a la persona con la que vamos a hablar, sino que debemos ser transparentes y sinceros con lo que vamos a comunicar. Lo que voy a decirle a la persona tiene que estar alineado con mi estilo de vida. Entonces, en primer lugar, debo afirmar mi vida y mi relación con el Espíritu Santo.
Si tenemos una vida en comunión con el Espíritu Santo, entonces Él nos va a ayudar en todo lo que digamos y hagamos. Hay una promesa de parte de Dios: Él nos guiará a toda la verdad y nos recordará lo que Jesús nos enseñó (Juan 14:26).
Ahora que ya sabemos que el Espíritu de Dios nos acompaña y nos ayuda, hagamos frente para anunciar el evangelio. ¿Cómo lo hacemos? ¿Qué debemos hacer cuando nos encontramos con una persona?
En la Biblia se nos enseña que debemos ir de dos en dos. Pero hay veces que estamos solos y la gente necesita de Jesús. ¿Cómo empezar? Conversemos con la persona de cualquier tema.
Al conversar, nos vamos a dar cuenta cuál es su necesidad o qué hay en su corazón: angustia, dolor, soledad, falta de amor, preocupación, tal vez alegría o quizás otros intereses. Aun hablando del clima o de la salud, podemos guiar una conversación hacia Jesús.
Seamos conscientes de que nosotros debemos guiar la conversación. Para eso, es importante tener preguntas clave que nos permitan llevar a la persona hacia su realidad espiritual y su relación con Dios.
Por ejemplo, si a mi taxi (manejo uno en la Ciudad de Buenos Aires) sube una persona, trato de entablar conversación sobre diferentes situaciones de la sociedad o sobre algún comentario que hace el pasajero.
Hace poco, otro taxista sacó su mano y me hizo un gesto feo. Seguí conversando con mi pasajera y le comenté que no iba a responder porque “tengo paz en mi corazón”.
“¿Cómo es eso?”, me preguntó. Esa pregunta me dio pie para contarle mi testimonio de vida y cómo Dios me dio paz.
Entonces, hasta aquí podemos ver que podemos contarle a otros lo que Dios ha hecho en nuestras vidas. Debemos ser sabios y astutos para generar preguntas que abran la puerta a lo espiritual. Nosotros guiamos la conversación hacia esa realidad.
Suena interesante, ¿verdad?
Pero, ¿qué hay de mi testimonio? ¿Por dónde empiezo?
Si tomamos el ejemplo del apóstol Pablo cuando le predica al rey Agripa en Hechos 26, vamos a encontrar tres momentos claros en su vida. A esto también debemos prestar atención al contar nuestro testimonio:
- Nuestra vida antes de conocer a Jesús.
En mi caso, era un adolescente deprimido, con intenciones de hacer daño a mi familia por odio y resentimiento. - Cuando conocí a Jesús.
Me encontré en una disyuntiva: debía tomar una decisión. Era vivir con Jesús o cometer el delito. Le pedí a Jesús que entrara en mi vida. - Mi vida ahora con Jesús.
Luego de eso, la depresión, el odio y el resentimiento comenzaron a desaparecer, porque la paz de Dios se hizo real en mí. - Invitar al oyente a que también acepte a Jesús, así como lo hicimos nosotros.
Ahora tienes algunas herramientas para poder hablarles de Jesús a otros. Son herramientas simples y poderosas.
Recuerda esto: el Espíritu Santo está contigo todos los días y te ayudará en cada situación. Puedes empezar hablando de cualquier tema, pero haciendo las preguntas y comentarios correctos puedes guiar a la persona a que desee escuchar más.
Prepara tu testimonio con estos tres momentos para ser claro y ordenado. Pero nunca olvides invitar a la persona a que también le permita a Jesús entrar en su corazón.
¿Te animas? No es tan difícil. Solo hay que tomar coraje y lanzarse por fe. Dios pondrá a las personas indicadas para que les hables de Su amor.





