
Encuentro de oración | Argentina
01/01/2026
VAYAN A ELLOS: Cuatro claves para eventos evangelísticos de alto impacto
01/27/2026En cada generación, la Iglesia es llamada a redescubrir el Evangelio. No porque su mensaje haya cambiado, sino porque el mundo que nos rodea sí lo ha hecho. Hoy vivimos en un contexto marcado por el secularismo creciente, la desconfianza hacia la verdad y una profunda confusión espiritual. Evangelizar en este escenario requiere más discernimiento, sensibilidad y valentía que nunca. Sin embargo, el mandato de Jesús permanece intacto: “Vayan y hagan discípulos a todas las naciones” (Mt. 28:19).
Como evangelistas, soñamos con un futuro en el que la Gran Comisión y el Gran Mandamiento no sean solo ideales inspiradores, sino una realidad vivida. Un futuro donde la pasión y la vocación de cada creyente estén alineadas con el llamado de Cristo a hacer discípulos. Un Evangelio encarnado en la vida cotidiana, proclamado en medio de un mundo que, muchas veces, no sabe que lo necesita.
Ese es el desafío que enfrentamos hoy: ¿cómo anunciar el Evangelio con claridad y convicción en una cultura que duda de la verdad, cuestiona a la Iglesia y resiste las afirmaciones exclusivas de Cristo?
El Evangelio: mucho más que un mensaje
El Evangelio no es una fórmula ni un conjunto de ideas religiosas. Es una historia viva de buenas noticias y poder transformador. Es el relato de la creación de Dios, la caída de la humanidad, la obra redentora de Cristo y la acción del Espíritu Santo que forma un pueblo nuevo con la mirada puesta en la nueva creación.
Este Evangelio define quiénes somos y orienta nuestra misión. Puede ser comunicado en toda cultura, pero no puede ser moldeado según los deseos de cada contexto. En nuestro intento por ser relevantes, corremos el riesgo de diluir el mensaje. Tener claridad en el Evangelio no es improvisación cultural: es una inmersión profunda, guiada por el Espíritu Santo, en la verdad eterna de Jesucristo, que transforma tanto nuestra manera de vivir como de hablar.
Greg Stier lo resume con una imagen clara: “El Evangelio es el plato principal; el método es el plato donde se sirve. Asegurate primero de que el Evangelio esté bien definido antes de presentarlo”. Sin claridad en el Evangelio, los movimientos se estancan y el testimonio pierde fuerza.
A continuación, compartimos cinco desafíos clave que hoy enfrentan muchos evangelistas al anunciar el Evangelio en un contexto secular y escéptico.
Cinco desafíos para el evangelismo hoy
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El miedo sigue siendo la mayor barrera
Cuando se pregunta cuál es el mayor obstáculo para compartir la fe, el miedo suele aparecer en primer lugar. Miedo al rechazo, a perder relaciones, a decir algo incorrecto o a no saber responder. Este temor paraliza y nos lleva al silencio.
Pero el Evangelio nos llama a una urgencia mayor. Cuando miramos a las personas como Jesús las miraba —“como ovejas sin pastor” (Mt. 9:36)— el amor desplaza al miedo. La compasión por los perdidos nos impulsa a hablar, aun con fragilidad, confiando en que Dios es quien obra.
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Falta claridad y confianza al comunicar el Evangelio
Muchos creyentes desean profundamente compartir su fe, pero no se sienten preparados para hacerlo. Conocen la Biblia, han experimentado a Dios, pero no saben cómo explicar el Evangelio con palabras claras, sin sonar vagos, místicos o defensivos.
Esta inseguridad no nace de la indiferencia, sino de la falta de acompañamiento y formación intencional. La claridad en el Evangelio se cultiva con el tiempo: mediante la Escritura, la reflexión comunitaria y la práctica constante. No se trata de simplificar el mensaje para hacerlo más aceptable, sino de aprender a comunicar su profundidad con amor y convicción.
Como escribió el apóstol Pablo: “No procedemos con engaño ni falseamos la palabra de Dios, sino que, mediante la clara exposición de la verdad, nos recomendamos a toda conciencia humana” (2 Co. 4:2).
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La credibilidad del cristianismo es cuestionada
Hoy no solo se cuestiona la existencia de Dios, sino también el rol histórico y presente de la Iglesia. Frases como “la Iglesia ha causado más daño que bien” o “el cristianismo es intolerante” aparecen con frecuencia. Muchas de estas objeciones no nacen solo del razonamiento intelectual, sino de heridas reales y decepciones profundas.
En este contexto, anunciar el Evangelio requiere algo más que buenos argumentos. Requiere presencia, escucha y humildad. Tener claridad en el Evangelio implica responder con verdad y ternura, con firmeza y gracia. Como exhorta Pedro: “Estén siempre preparados para responder… pero háganlo con mansedumbre y respeto” (1 P. 3:15).
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El encuentro con otras cosmovisiones es un desafío real
Evangelizar hoy implica dialogar con personas que piensan, creen y viven de maneras muy distintas. Muchos evangelistas reconocen no saber cómo hablar de Jesús con personas de otras religiones, con amigos del colectivo LGBTQ+, o con quienes se declaran indiferentes espiritualmente.
Esto revela la necesidad de una estrategia evangelística relacional y respetuosa, profundamente arraigada en la verdad. Un enfoque útil es cultivar conversaciones genuinas: hacer preguntas sinceras, valorar aquello que se puede admirar del otro y reconocer nuestra propia necesidad de Jesús. Esta postura abre puertas al diálogo y permite que el Evangelio sea compartido con claridad y compasión, no desde la confrontación, sino desde el encuentro.
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Las personas hacen preguntas teológicas más profundas
Lejos de la apatía, muchas personas hoy formulan preguntas profundas:
¿Por qué era necesaria la muerte de Jesús?
¿Cómo puede un Dios de amor permitir el juicio?
¿Cómo hablar de Cristo sin sonar arrogante?
Estas preguntas no son una amenaza, sino una oportunidad. Revelan hambre espiritual. Tener claridad en el Evangelio implica ir más allá de frases hechas y respuestas automáticas. Necesitamos respuestas bíblicas, pensadas y comunicadas con amor, que apunten no solo a convencer, sino a invitar a un encuentro real con Cristo.
Un Evangelio para cada persona: nuestra misión sagrada
El Evangelio es para todos. Para ricos y pobres, para cada cultura y generación, para los visibles y los olvidados. No hay barrera que el Evangelio no pueda cruzar, ni corazón que Dios no pueda alcanzar.
Esto nos llama a cultivar una vida evangelística sostenida, donde anunciar a Cristo no sea solo un evento, sino un estilo de vida. Requiere oración constante, formación de discípulos, liderazgo que modele el evangelismo y una visión clara del Reino de Dios avanzando.
Una comunidad de evangelistas con claridad y convicción en el Evangelio es una comunidad que:
- Ve a las personas con los ojos de Cristo
- Habla la verdad con amor y claridad
- Vive de tal manera que el Evangelio se vuelve visible
No solo proclamamos el Evangelio con palabras, sino con nuestra vida entera.
Vivamos el Evangelio.
Anunciemos el Evangelio.
Encarnemos el Evangelio, hasta que Cristo vuelva.
Una oración
Señor Jesús,
Danos valentía para anunciar tu verdad, sabiduría para hablar con claridad y amor, y humildad para vivir como tus testigos en un mundo escéptico y fragmentado. Que tu Espíritu Santo forme nuestro corazón, nuestras palabras y nuestra vida, para proclamar tu Evangelio a cada persona, en cada lugar, hasta que regreses.
Amén.




