
Comunicar el Evangelio con claridad en un mundo de escepticismo
01/20/2026—Perdón, primo. No hay manera de que vaya a la iglesia contigo.
Alex había invitado a su primo Kurt muchas veces a la iglesia, sin éxito. El corazón de Alex se quebraba por Kurt. Sabía que estaba luchando con muchas de las cosas que hoy enfrentan tantos jóvenes: depresión, soledad, e incluso pensamientos de quitarse la vida. Alex sabía que su primo necesitaba a Jesús.
Entonces, le pidió a Kurt que lo acompañara a un evento liderado completamente por jóvenes.
—Esto es distinto. Creo que te va a gustar.
Kurt fue al evento esa noche y escuchó los testimonios de muchos jóvenes de su misma edad. Allí oyó el evangelio por primera vez de una manera que realmente pudo comprender.
Durante el momento de la invitación, Alex estaba tocando en la banda de alabanza cuando recibió un mensaje de texto. Era Kurt, desde el público, preguntando:
—¿Puedo pasar al frente?
Esa noche, Kurt entregó su vida a Cristo de manera impactante.
Una semana después, Alex dijo:
—Nunca vi al Espíritu Santo obrar tan rápido en la vida de alguien. ¡Mi primo es una persona nueva!
Otra vida rescatada. ¡Gloria a Dios! Y todavía hay muchas más por alcanzar.
Jesús nos invita a unirnos a Su misión:
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).
El evangelismo tiene que ver con rescate. Las personas están muriendo, y nosotros tenemos las Buenas Noticias que pueden salvarlas.
Conocemos el mandato de Jesús:
“Pero recibirán poder cuando haya venido sobre ustedes el Espíritu Santo, y me serán testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
Un rescatista sabe que no se puede salvar a personas que se están muriendo desde la estación de rescate. No se trata de la comodidad del rescatista. El rescate implica ir hacia ellos. Debemos encontrarnos con las personas perdidas en su mundo, no esperar que vengan al nuestro, comenzando por donde vivimos y hasta los confines de la tierra.
El rescate al estilo de Jesús
Jesús sabía que, para alcanzar a las personas perdidas con Su mensaje, tenía que ir hacia ellas. ¿Dónde encontraba Jesús a las personas? Se conectaba con ellas en su propio mundo: en sus casas, en el parque, en la calle, en espacios públicos. ¡Nunca vemos a Jesús instalándose durante horas en la sinagoga esperando que la gente viniera a Él!
El evangelismo masivo sigue siendo una herramienta eficaz en el Reino de Dios. Hemos visto el poder y el impacto del evangelio en grandes reuniones, como en la historia de Alex y su primo Kurt. Pero ¿cómo pueden ser aún más efectivos los eventos de evangelismo para ganar personas para Jesús? ¿Cómo logramos que más personas alejadas se acerquen? ¿Cómo podemos tener mayor impacto con nuestro tiempo y recursos, y rescatar a más personas de la oscuridad?
La clave principal es Dios obrando a través del poder de la oración. Si el pueblo de Dios está orando, entonces consideremos estas cuatro claves:
Clave #1 — Pensar en los perdidos
Todo comienza con pensar en los perdidos. No planifiques un evento evangelístico masivo desde tus propias preferencias. Diseña el evento pensando en una persona que aún no conoce a Jesús.
Hazte preguntas como:
- ¿Qué haría sentir cómoda a una persona alejada de la fe?
- ¿Qué la motivaría a venir?
- ¿Qué la ayudaría a sentirse conectada?
Esta idea simple cambia todo. Como líderes cristianos, muchas veces nos sentimos demasiado cómodos dentro de nuestra subcultura cristiana, con nuestras tradiciones, métodos y formas de hacer las cosas.
Incluso tenemos nuestra propia cultura de evangelismo masivo. Pero las personas alejadas de hoy no son las mismas de hace diez años. Tal vez necesitemos ajustar nuestro enfoque para encontrarlas donde están, para que puedan escuchar y responder al evangelio que puede cambiar sus vidas para siempre.
Considera preguntar directamente a personas alejadas de la fe:
—¿Este tipo de evento te interesaría? ¿Vendrías? ¿Te gustaría?
Si no es así, ajusta y mantén la disposición para innovar y cambiar.
Comienza con una mentalidad de pensar en los perdidos. Eso marca el rumbo para todo lo demás.
Clave #2 — Pensar en tribus
El mundo entero está dividido en incontables tribus. ¿Qué es una tribu? Es un grupo de personas que comparten intereses y una cultura común.
Durante muchos años he invertido tiempo en planificar eventos evangelísticos eficaces dirigidos a tribus específicas. Hemos realizado actividades para la tribu de padres, la tribu de solteros, la tribu de líderes empresariales y profesionales, comunidades indígenas y, por supuesto, la tribu juvenil.
¿Qué tribus conoces bien y crees que podrías ayudar a alcanzar con el evangelio?
Algunas ideas:
- la tribu de las madres
- la tribu de los padres
- estudiantes universitarios
- deportistas
- deportes extremos
- matrimonios
- líderes comunitarios
- jóvenes (y muchas subtribus dentro de esta)
La idea está clara.
Planifica el evento en un lugar donde esa tribu se sienta cómoda y bienvenida. Muchas veces esto significa hacerlo en un espacio neutral, no en una iglesia.
Una clave fundamental es movilizar a los creyentes dentro de esa tribu para que lideren el proceso. Crea un evento donde ellos se apropien del proyecto: en la planificación, la promoción y la oración para alcanzar a su tribu para Jesús.
Nunca olvides pensar en tribus.
Clave #3 — Pensar en necesidades sentidas
Hazte esta pregunta:
¿Qué necesidad sentida —es decir, qué problema real y urgente de la vida cotidiana— podríamos abordar que realmente le importe a una persona alejada de la fe?
Hoy en día, a muchas personas no les interesa hablar de pecado. Pero sí les importan los problemas concretos que afectan su vida diaria. Les importan los síntomas que provienen de la enfermedad del pecado. Y están buscando una cura, que nosotros sabemos que es Jesús.
Según la tribu, existen muchas necesidades sentidas que pueden atraer personas y hacer que un evento evangelístico sea efectivo. Las personas luchan con la soledad, la depresión, el estrés, la ansiedad por el futuro y el miedo, y están buscando respuestas con esperanza. También buscan ayuda práctica para mejorar su vida: relaciones, finanzas, salud y más.
Desarrolla un título creativo para tu mensaje que comunique qué tipo de ayuda práctica recibirán al asistir. Durante años ayudé a coordinar un seminario para padres titulado: Cinco cosas que todo niño necesita en su hogar. O un almuerzo para líderes empresariales llamado: Cómo vivir en paz en un mundo lleno de estrés. Otro evento se llamó: Encontrando una esperanza que no se hunde en tiempos inciertos. Sabes que vas por buen camino cuando la gente dice:
—Eso lo necesito escuchar.
Luego, evita presentarte como “evangelista”. A las personas alejadas les resulta más comprensible escuchar “orador”, “autor” u otro término que no les resulte extraño.
Durante la presentación, asegúrate de hacer una transición natural hacia una explicación clara y sencilla del evangelio. Esto no puede ser un engaño. Muestra cómo Jesús es la respuesta definitiva a la necesidad que estuviste abordando.
No olvides pensar en las necesidades sentidas.
Clave #4 — Usar historias de esperanza
Por último, utiliza testimonios, o como algunos los llaman, historias de esperanza.
Pedro dice:
“Estén siempre preparados para responder a todo el que les pida razón de la esperanza que hay en ustedes” (1 Pedro 3:15).
Cada seguidor de Jesús tiene una historia de esperanza. No hay mejor argumento para el evangelio que alguien de la misma tribu compartiendo cómo Jesús ha marcado una diferencia en su vida.
Todos hemos visto el poder de los testimonios. ¿Por qué no se usan más?
Cada evento de evangelismo, cada servicio de iglesia, cada reunión juvenil o de grupos pequeños puede incluir naturalmente al menos una historia de esperanza, o incluso más.
En nuestros eventos evangelísticos liderados por estudiantes del movimiento HowToLife, el 90% de lo que se comparte desde la plataforma son testimonios. Y una y otra vez, vemos cómo abren los corazones para recibir el evangelio.
La estructura de una historia de esperanza es simple:
- mi vida antes de Jesús
- el punto de quiebre
- mi vida después de Jesús
Responde esto: ¿Qué diferencia hizo Jesús en mi vida? ¿Cómo es distinta mi vida gracias a Él?
Las historias de esperanza conectan profundamente con las personas alejadas de la fe. Un testimonio muestra que Jesús cambia vidas. Eso es lo que realmente quieren saber.
Este enfoque no solo es ideal para eventos, sino también para la vida cotidiana del creyente. Tu historia de esperanza abre puertas como nada más. Usa tu historia para contar Su historia y transformar la historia de otros.
Si no estás usando historias de esperanza con frecuencia, empieza ahora. Nadie puede discutir una historia de esperanza. Dios usa las de Sus hijos para impactar y abrir corazones. Esta idea simple transformará tu evento, te lo aseguro.
Jesús modeló el “vayan a ellos”
Jesús modeló el “vayan a ellos” en Juan 4. Dijo: “Me es necesario pasar por Samaria”. Fue al mundo de los samaritanos y no esperó que ellos vinieran al suyo.
Con la mujer junto al pozo, Jesús encontró un punto en común sobre algo que a ambos les importaba: el agua. Se mantuvo enfocado en una relación y no lo convirtió en una discusión sobre religión o estructuras (¡ni siquiera cuando ella intentó cambiar de tema!). Al final de la historia, esa mujer alcanzó a todo su pueblo para Jesús a través del poder de su historia de esperanza.
El evangelista Ron Hutchcraft resume todo esto en una fórmula sencilla para un evento evangelístico de alto impacto:
Si hay oración, si los perdidos están presentes y si el evangelio es claro… la cosecha será increíble.
Las personas alejadas están listas para Jesús.
Vayamos hacia ellas con las Buenas Noticias que pueden cambiar sus vidas para siempre.




